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URBINA JOIRO CONVERSÓ CON ROBERTO POMBO, DIRECTOR DE EL TIEMPO, SOBRE CULTURA CARIBE

Roberto Pombo, Hernán Urbina Joiro y Adolfo Pacheco

El 4 de abril de 2011, en el Teadro Adolfo Mejía de Cartagena de Indias, Hernán Urbina Joiro conversó con Roberto Pombo, director del diario El Tiempo, y el maestro Adolfo Pacheco sobre cultura vallenata y sabanera, ante el delirio del público.

DEL NIÑO MÚSICO QUE LLEVO EN MÍ

Hernán Urbina Joiro fue revelación de la música vallenata a los 12 años de edad
Noticia del diario "El Tiempo" publicada en 1978

 

En San Juan del Cesar, al norte de Colombia, esta tarde iniciaron los preparativos de lo que, a fuerza de tantos años de trabajos ininterrumpidos, ya se afianzó como la más honda y bella tradición de los sanjuaneros: escuchar cada diciembre las mejores canciones de los mejores compositores de la música vallenata. Este año, en la 34 versión, las albricias se dieron con un desfile de carrozas donde cada niño, a la manera de un Rey, dirigía un carruaje a nombre de alguno de esos grandes compositores que se consagraron en el Festival Nacional de Compositores de Música Vallenata a lo largo de estas tres décadas largas que han corrido.  Para mí esto ha tenido en esta tarde un efecto demoledor por varias razones.

ESCALONA

Rafael Escalona y Hernán Urbina Joiro
En Bogotá, el 28 de marzo de 2009

La mejor parte de la vida de un hombre bueno / Sus actos pequeños, sin nombre, sin memoria, como escribiera Wordsworth, serán los más difíciles —acaso imposibles— de olvidar de Rafael Escalona, porque fue en la privanza, en su tertulia, donde encontré buena parte de las palabras definitivas de la vida. Por eso en este instante necesito decir, de nuevo tomando la voz de Wordsworth:

Mi intención, si el brazo de los poderosos fuera mío, sería devolverlo a un lugar en el que pudiera florecer de nuevo.

DEL HOMBRE QUE PUSO A ESCRIBIR VALLENATOS A UN PUEBLO

José Parody
Jose Parody en su "kiosko parrandero"

 
“Cuando el acordeón bajaba de La Guajira a Valledupar, por San Juan pasó de largo…”, dijo Escalona para significar que la que llaman ‘Cuna de compositores’ —así bautizaron en 1978 a la tarima de San Juan del Cesar— no tuvo grandes escuelas de acordeoneros como Fonseca y Villanueva. Incluso, hay que decir que hasta hace poco más de cuatro décadas esta afamada ‘Cuna’ tampoco tuvo compositores de relevancia. Algo tuvo que suceder en San Juan del Cesar para que las cosas cambiaran tan radicalmente. 
 

OBRA MUSICAL

Hernán Urbina Joiro escribe canciones desde los 11 años y a los 12 años de edad ganó el Festival de Compositores de San Juan del Cesar. Antes de cumplir los treinta años era reseñado por autoridades, como Rafael Escalona, como uno de los más grandes autores en este género en todos los tiempos (Véase: RECOPILACIÓN ANTOLÓGICA DE SUS GRANDES ÉXITOS MUSICALES REALIZADA POR SONY MUSIC EN 1996, que incluye comentarios de Rafael Escalona, Gustavo Gutiérrez Cabello, Jorge Oñate, Israel Romero, Beto Villa e Iván Villazón) y más tarde el Ex Presidente de Colombia, Alfonso López Michelsen (Véase: RECOPILACIÓN ANTOLÓGICA DE SUS GRANDES ÉXITOS MUSICALES REALIZADA POR SONY MUSIC EN 2006, con prólogo de Alfonso López Michelsen.

Urbina Joiro tiene más de ochenta composiciones grabadas hasta la fecha, la mayoría por los mejores intérpretes de este género musical (Diomedes Díaz, Hermanos Zuleta, Jorge Oñate, Binomio de Oro, Los Betos, Iván Villazón, y más recientemente por Jorge Celedón,  Silvestre Dangond, Martín Elías, entre otros grandes exponentes de las nuevas generaciones de grandes intérpretes vallenatos). Sus canciones han sido objeto de las mejores distinciones en los festivales, por diversas instituciones culturales y la crítica.

PRINCIPALES PREMIOS OBTENIDOS
En la década de los setenta, ochenta y noventa, Urbina Joiro fue triunfador de los principales concursos de la canción inédita vallenata. En la década del 2000 ha sido objeto de homenajes nacionales por su trayectoria:

1. Primer lugar. Festival Nacional de Compositores Vallenatos. Categoría de Aficionados. 1977. San Juan del Cesar (La Guajira). Composición: “Te quiero de verdad” (Paseo tradicional.

2. Segundo lugar. Festival de los Laureles. Distracción (La Guajira). 1978. Composición: “Reverdecer” (Paseo tradicional).

3. Primer lugar. Festival del Fique. Categoria Infantil. 1978. La Junta (La Guajira). Composición: “Te fuiste amor para siempre” (Paseo romántico).

4. Primer lugar Concurso de la Canción Inédita. Colegio Nacional El Carmelo. 1978. San Juan del Cesar (La Guajira). Composición: “El redentor de los niños” (Paseo romántico).

5. Tercer lugar. Festival de la Canción Mariana. 1979. Los Pondores (La Guajira). Composición: “Virgen consejera” (Paseo romántico).

6. Primer lugar. Festival de la Canción Mariana. 1980. Los Pondores (La Guajira). Composición: “Permíteme” (Paseo romántico).

7. Primer lugar Concurso de la Canción Inédita. Colegio Nacional El Carmelo. 1980. San Juan del Cesar (La Guajira). Composición: “Penas Guajiras” (Paseo tradicional).

8. Tercer lugar. Festival Nacional de Compositores Vallenatos. Categoría de Aficionados. 1979. San Juan del Cesar (La Guajira). Composición: “Penas Guajiras” (Paseo tradicional).

9. Primer lugar. Festival de la Canción Mariana. 1981. Los Pondores (La Guajira). Composición: “Oye, madre mía” (Paseo romántico).

10. Tercer lugar Concurso de la Canción Inédita. Colegio Nacional El Carmelo. 1981. San Juan del Cesar (La Guajira). Composición: “Mi pueblo” (Paseo romántico).

11. Segundo y Tercer lugar. (Con “Mi pueblo” y “Mi adorado San Juan”, respectivamente. Presentó dos paseos románticos). Festival Nacional de Compositores Vallenatos. Categoría de Aficionados. 1981. San Juan del Cesar (La Guajira).

12. Primer lugar Concurso de la Canción Inédita. Colegio Nacional El Carmelo. 1982. San Juan del Cesar (La Guajira). Composición: “Por ti” (Paseo romántico).

13. Mejor tema a San Juan del Cesar. Festival Nacional de Compositores Vallenatos. Categoría de Aficionados. 1987. San Juan del Cesar (La Guajira). Composición: “Dame un abrazo” (Paseo romántico).

14. Primer lugar Festival Nacional de Compositores Vallenatos. Categoría de Profesionales. 1988. San Juan del Cesar (La Guajira). Composición: “Aquí están tus canciones” (Paseo romántico).

15. Tercer lugar. Festival de la Leyenda Vallenata 1989. Valledupar (Cesar). Composición: “Valle, eterno Valle” (Paseo romántico).

16. Elegido el compositor vallenato del año. Diciembre de 1989.

17. Primer lugar. Festival del Carbón. 1990. Barrancas (La Guajira). Composición: “El amor canta vallenato” (Paseo romántico).

18. Segundo lugar. Festival de la Leyenda Vallenata. 1990. Composición: “Canción de caminante” (Paseo romántico).

19. Segundo lugar. Festival de la Leyenda Vallenata. 1995. Composición: “Salve trovero” (Merengue).

20. Tercer lugar. Festival de la Leyenda Valenata. 1996. Composición: “Con un acordeón entre las manos” (Merengue).

21. Primer Lugar. Festival Bogotá Vallenata. 1998. Bogotá D.C. Composición: “Creo en estas calles” (Paseo romántico).

22. Orden Civil al Mérito Cartagena Patrimonio Histórico y Cultural de la Humanidad, Grado de Gran Oficial. Concejo Distrital de Cartagena. 11 de noviembre de 2006.

23. Homenaje Nacional en la XXX versión del Festival Nacional de Compositores. 2006. San Jua del Cesar (La Guajira).

24. Orden Puerta de Oro de Colombia, Grado Oro. Gobernación del Atlántico. 8 de diciembre de 2006.

25. Orden Almirante José Prudencio Padilla, Grado Comendador. Gobernación de la Guajira. 8 de diciembre de 2006.

26. Medalla al Mérito Félix Arias. Concejo Municipal de San Juan del Cesar. 8 de diciembre de 2006.

27. Insignia “Nicolás Monardes” de la Sociedad de Médicos Escritores de Sevilla, modalidad “Oro. Entregada en Cartagena de Indias, Claustro La Merded, el 8 de abril de 2008.

28. Autor del himno de la Cumbre Mundial de Paz. Bogotá. Del 1 al 4 de octubre de 2009. Composición: “Por qué no hablamos” (Merengue).

Ha sido, además, distinguido con diversas placas de la Sociedad de Autores y Compositores de Colombia (SAYCO).

 

PRINCIPALES COMPOSICIONES GRABADAS

1. Mis tristezas
Elías Rosado-Ramón Vargas
LD Dos grandes. Codiscos 1983

2. Voy contigo (Puñado de canciones)
Jairo Serrano-Felipe Paternina
LD Rebeldía. Phillips 1984

3. Otra vez
Jairo Serrano-Pompi Rosado
LD Caja de sorpresas. CBS 1985

4. La última palabra
Jorge Oñate-Álvaro López
LD Jorge Oñate ahora con Álvaro López. CBS 1986

5. Cómo te quiero
Binomio de Oro
LD En concierto. Codiscos 1987

6. Nuestro amor
Jairo Gil y Rodrigo Rodríguez
LD Mi canto. Phillips 1988

7. Corazón de Provincia
Wilber Mendoza-Atanasio Cotes
LD Los Primos. Sony 1988

8. Páginas de oro
Diomedes Díaz-Juancho Rois
LD Ganó el folclor. Sony 1988

9. El último disgusto
Binomio de Oro
LD Internacional. Codiscos 1988

10. Sin más palabras
Otto Serge-Rafael Ricardo
LD Sin más palabras. Codiscos 1988

11. Tú y yo
Egidio Cuadrado y su conjunto
LD. Sonolux 1989

12. Vengo de La Guajira
Los Primos
LD Fiesta Vallenata. Sony 1989

13. El nuevo desafío
El Turco Gil y Bebeto
LD Nueva magia vallenata. Sony 1989

14. Aquí están tus canciones
Diomedes Díaz-Juancho Rois
LD El cóndor herido. Sony 1989

15. Dime en tu mirada
Javier Vega-Hugo Carlos Granados
LD Son detalles. Codiscos 1989

16. Como nunca
Poncho Zuleta-Beto Villa
LD Como nunca. Sony 1989

17. Locamente enamorado
Los Betos
LD Siempre pienso en ti. Sony 1989

18. Lo que siempre esperaste
Jorge Oñate-Álvaro López
LD Palabras de amor. Sony 1989.

19. Qué culpa tengo yo
Iván Villazón-Cocha Molina
LD Mis condiciones. Sony 1989

20. Cuando llegue Navidad
Variado. BMG. 1989

21. Para quererte
Lucho Campillo Jr. y su conjunto
Phillips 1990

22. De mi puño y letra
Los Muchachos
LD Fiesta de colores. Sony 1990

23. Paso de vencedores
Los Diablitos
LD Tentación. Codiscos 1990

24. Mi muñeca morena
Ismael Rudas-José Manuel
LD Directo al corazón. Phillips 1990

25. El amor canta vallenato
Iván Villazón-Cocha Molina
LD El amor canta Vallenato. Sony 1990

26. Ahora sí
Poncho Zuleta-Chiche Martínez
LD Mira mi Dios. Sony 1990

27. Muñeca de piel canela
Iván Ovalle-Gabriel Julio
LD Volvió El otoño. Codiscos 1991

28. Cómo premiarte
Hermanos Zuleta
LD El Zuletazo. Sony 1991

29. Coplas heridas
Hermanos Zuleta
LD Mañanitas de invierno. Sony 1992

30. Sólo éxitos
Daniel Celedón-Fello Gámez
LD El último cóndor. Phillips 1992

   -Miguel Cabrera-Juan Mario de la Espriella (Nueva versión)
    LD Lo mejor que tengo. Sonolux 1996

31. Mano a mano
Armando Mendoza-Navín López
LD Aquí está el cantante. Phillips 1992

32. Elegante provinciana
Kike Consuegra-Hugues Martínez
Codiscos 1993.

33. Dos viejos amigos
Los Betos
LD De Nuevo. Sony 1993

34. Tú eres la reina
Diomedes Díaz-Juancho Rois
LD Titulo de amor. Sony 1993

35. Lágrimas en las guitarras
Binomio de Oro
LD Todo corazón. Codiscos 1993

36. Más romántico que nunca
Hermanos Zuleta
LD Tarde de verano. Sony 1994

37. Usted quiere que le cante
Otto Serge-Rafael Ricardo
LD Imagínate. Sony 1994

38. La suerte está echada
Diomedes Díaz-Iván Zuleta
CD Muchas gracias. Sony 1996

39. Vallenato hasta el final
Hermanos Zuleta
CD Siempre vallenato. Sony 1996

40. Sabes que te quiero
Jorge Oñate- Álvaro López
CD Nací para cantar. Sony 1996

41. Calma esta inquietud
Binomio de Oro
CD A su gusto. Codiscos 1996

42. Esta voz es para siempre
Diomedes Díaz-Iván Zuleta
CD Mi Biografía. Sony. 1997

43. Por tus besos
Cochongo Barros y Chiche Maestre
CD El Camino continúa. BMG. 1997

44. Ensoñación
Iván Villazón-Franco Argüelles
CD Tiempo de Vallenato. BMG. 1997

45. El sentimiento continua
Los Valbuena
CD Bendito Corazón. BMG 1997

46. Castillo de barajas
La Gran Compañía
CD BMG 1997

47. Cuando llegues al Valle
Beto Villa y su conjunto
BMG. 1997

48. A un viejo amor imposible
Otto Serge-Rafael Ricardo
CD De Novela. 1998

49. Bendita seas
Fabián Corrales-Chema Ramos
CD Para Triunfar. Sony 1998

50. Cuando el alma canta
Cochongo Barros-Chiche Maestre
CD Nuevos caminos. BMG. 1998

    -Jorge Celedón-Jimmy Zambrano (Nueva versión)
     CD La invitación. Sony 2009

51. A un cariño del alma
Diomedes Díaz-Iván Zuleta
CD Volver a vivir. Sony 1998

52. Para la historia
Rafael Santos
CD Para La Historia. Sony 1998

53. Muy sentimental
Los Betos.
CD Fiesta Vallenata. Sony 1998

54. Enamorado
Rafael Santos
CD Llegar a tú corazón. Sony 1999

55. Epoca dorada
Mario Zuleta y Joaco Pertuz
CD Guitarras y acordeones. 1999

56. Me enredé en tus Besos
Las Musas del Vallenato
CD Corazón de piedra. 1999

57. No alcanzó el cariño
CD Variado. Fondo Musical. 1999

58. Gracias, amor
CD Variado. Fondo Musical. 2001

59. No me dueles más
CD Variado. Fondo Musical. 2001

60. Canción de la despedida
Penchy Castro y Alvaro Meza
CD Vine a conquistarte. 2002

61. Hija
Diomedes Díaz-Cocha Molina
CD Gracias a Dios. Sony 2002

62. Antes del amanecer
Elías Rosado-Nevar Durán
CD Antes del amanecer. 2004

63. A un amor prohibido
Silvestre Dangond-Juancho De la Espriella
CD El Original. Sony 2008

64. Una canción por el camino
CD Pa’ que te enamores. 2008
Iván Villazón-Iván Zuleta

65. Por qué no hablamos
Iván Villazón
Himno de cumbre mundial de paz, Bogotá, del 1 al 4 de octubre de 2009.

66. Mi sueño eres tú
CD Dando LIdia. 2010.
Iván Villazón e Iván Zuleta

67. Adivinándote.
CD Así canto yo. 2012
Jean Carlos Centeno y Ronal Urbina

PRINCIPAL BIBLIOGRAFIA SOBRE LA OBRA MUSICAL DE HERNÁN URBINA JOIRO

Baquero Bracho, Hernán. El vallenato en el tiempo y las voces de siempre. Editorial Antillas. 1996. Barranquilla.

De la Espriella Alfonso. Historia de la música en Colombia a través del bolero. Quebec World. 2005. Bogotá

Escalona Rafael. Lágrimas que tallan como las espermas. Prólogo al libro Lirica Vallenata. Convenio Andrés Bello. 2003. Bogotá.

Lopez Michelsen Alfonso. Fin de una tradición y comienzo de una era. Diario El Tiempo. 9 de mayo de 2004.

Lopez Michelsen Alfonso. Un auténtico valor nacional. Diario El Tiempo. 6 de novoiembre de 2005.

López Michelsen Alfonso. Prólogo a “Dos vallenatos de la mano”. Diciembre de 2006. Sony Music Colombia. Bogotá.

Mestra Osorio, Arminio. La Selección de los Samper. Diario El Tiempo. Lecturas fin de semana. 23 de noviembre de 1997.

Mora Verón Carlos. 500 canciones inolvidables de Colombia. Editorial Presencia. 1991. Bogotá.

Oñate Riveros Rafael. Vallenatos inmortales: por la recuperación del patrimonio cultural de la música vallenata en la costa caribe colombiana, Volumen 2. Ducal. 2000. Bogotá.

Quintero, Marina. De Gutiérrez a Urbina: una ruta fecunda en la lírica vallenata. Revista del Festival de la Leyenda Vallenata. Abril de 1998. Valledupar.

Quintero Marina, Jimenez Ochoa Ramón David. Gustavo Gutiérrez, el poeta de la añoranza. Universidad de Antioquia. 2001. Medellín.

Zumaqué Francisco. El paseo romántico. El blog de Francisco Zumaqué. http://franciscozumaque.blogspot.com/2008/12/el-paseo-romntico.html

EX PRESIDENTE ALFONSO LÓPEZ MICHELSEN RESPALDA PROPUESTA DE HERNÁN URBINA JOIRO PARA UN "QUINTO AIRE VALLENATO".


Ex presidente de Colombia, doctor Alfonso López Michelsen.

 

FIN DE UNA TRADICIÓN Y COMIENZO DE UNA ERA

Confieso mi desconcierto cuando, al asignarse los temas del Festival de la Leyenda Vallenata, me correspondió el discurso de clausura, tras ocho horas de la mesa de trabajo con que se proyectaba iniciar el evento. Qué podría yo decir de nuevo sobre el tan trajinado tema del vallenato, el más característico aire nacional con un inmenso poder de convocatoria?

Confieso mi desconcierto cuando, al asignarse los temas del Festival de la Leyenda Vallenata, me correspondió el discurso de clausura, tras ocho horas de la mesa de trabajo con que se proyectaba iniciar el evento. Qué podría yo decir de nuevo sobre el tan trajinado tema del vallenato, el más característico aire nacional con un inmenso poder de convocatoria?.

Se les iba a tributar un homenaje de reconocimiento a quienes habían concebido la institución del Festival y no era, sin una gran nostalgia íntima, que yo iba a tomar la palabra. Había sido el mayor en edad cuando, junto con Consuelo Araújonoguera, Myriam Pupo de Lacouture y Rafael Escalona, optamos por hacer de la tradicional fiesta religiosa de Valledupar una fiesta profana, destinada a exaltar a los ejecutores y compositores del vallenato, en un concurso que fue cobrando una gran popularidad. Pero, ahora, por esas jugadas del destino, solo sobrevivimos Rafael Escalona, en delicado estado de salud, y el suscrito, a quien le correspondería, como sobreviviente, llevar la palabra a nombre de los fundadores.

Pronto me di cuenta de que no se iba a tratar de la clausura del evento de aquel día, sino de la clausura de una era, de una época, que, con justicia, debería llevar el nombre de Consuelo Araújonoguera, quien, por casi cuarenta años, consagró su actividad cultural a exaltar los valores autóctonos y a revestir el Festival de la Leyenda de una aureola incomparable.

Con su muerte y con el traslado de las ceremonias de la Plaza Mayor, que lleva el nombre de mi padre, al Coliseo, que iba a inaugurarse aquella noche en el corazón del Parque de la Leyenda, quedaban atrás tantos recuerdos y tantas evocaciones que había que reanimar el espíritu para medir la magnitud del acontecimiento.

Hacía 37 años que, en un rincón de la plaza, se había premiado al primer rey del vallenato, Alejo Durán, con su composición Alicia adorada. La ciudad contaba entonces con unos 40 mil habitantes y las autoridades calculan que en esta ocasión asistieron 30 mil turistas. Una sola palabra califica a cabalidad la celebración de este aniversario: fue apoteósica .

El coliseo, que llevará el nombre de Colacho Mendoza, es, sin duda alguna, el más grande de Colombia. Quienes nunca habían visitado a Valledupar quedaban asombrados de la belleza de la ciudad.

Quienes ya la conocíamos nos sentíamos orgullosos de una realización colombiana que demuestra, quizá, más que ninguna otra, la propensión a la cultura y el arte de nuestra Patria y, en particular, de nuestra Costa Atlántica. Grande fue nuestra sorpresa al ver que la nueva era que se iniciaba aquella noche culminaba, sin ningún esfuerzo, en el traslado de la multitud al nuevo escenario que, con la presencia de Carlos Vives, estimulaba el sentimiento del futuro.

Por dos horas, el cantante samario, embajador colombiano, embelesó a la audiencia interpretando los sones clásicos de los últimos 30 o 40 años del vallenato. La multitud entusiasmada lo coreaba de pie, y el más caracterizado ambiente vallenato se abría camino en aquel parque, exactamente como en otros tiempos antes de la violencia, cuando, a partir de las cuatro de la mañana, el pilón se tomaba las calles de la ciudad y las gentes bailaban sobre el asfalto con el que se iba modernizando Valledupar.

Pero todo aquello quedaba atrás. Consuelo ingresaba a la leyenda, al tiempo con los mitológicos personajes de Escalona que se conocen en el mundo de habla hispana, como los de Walt Disney en el mundo de los dibujos animados: La Maye, Jaime Molina, El Tite Socarrás, el Cachaco Benavides, la Brasilera, etc., y los escenarios de la región, con la creciente del Cesar, la nevada, el camino hacia el norte y las sabanas, propiciaban la solidaridad humana y la legendaria hospitalidad vallenata.

Creo aquí no equivocarme al afirmar que, a pesar de ser Colombia la tierra de los festivales y de los reinados, por su atracción ninguno se compara con este evento, que en una noche del naciente departamento del Cesar inventamos cuatro ciudadanos que teníamos una fe ciega en su porvenir y ya divisábamos el emporio de riqueza que se ha ido creando a su alrededor con la exportación carbonífera.

Se impone, sin embargo, darle cabida a la modernización y renovación del festival, congregando a lo mejor del folclor colombiano alrededor de este núcleo de artistas sobrevivientes que, a la par con nosotros, evocaban la época a la que estaba poniendo fin el nuevo entorno, en donde celebramos la protocolización del vallenato como la música nacional por excelencia.

La misma que identifica a Colombia en sus cuatro ritmos tradicionales: el son, el paseo, el merengue y la puya, aun cuando ahora muchas voces quieren complementar el vallenato con un quinto son: el bolero vallenato o paseo romántico , tema que fue predominante en las mesas de trabajo.

Ya el profesor Urbina y Alfonso de la Espriella habían puesto en circulación la posibilidad de hallarle al vallenato un nuevo son romántico que, como ha ocurrido con el tango, con la ranchera y con el son cubano, invadiera otros predios del sentimiento, sin perder su identidad. Fue la tarea que, en la noche de clausura, se le encomendó a la audiencia: no permitir que el vallenato se anquilose, se estratifique, se detenga, sino que su propia evolución vaya generando variantes como las que encabezaron Gustavo Gutiérrez, Fredy Molina, Octavio Daza y el propio Diomedes Díaz.

Diario El Tiempo, 9 de mayo de 2004.
ALFONSO LÓPEZ MICHELSEN.

ALFONSO LÓPEZ MICHELSEN APOYA UNA VEZ MÁS LA TESIS DEL QUINTO AIRE VALLENATO PLANTEADA POR HERNÁN URBINA JOIRO

Doctor Alfonso López Michelsen
Ex presidente de Colombia, doctor Alfonso López Michelsen.

 

APARTES DE SU COLUMNA "UN AUTÉNTICO VALOR NACIONAL".

Con la muerte de Emiliano Zuleta desaparece no solamente un gran artista musical, sino que se extingue una era a la cual se asociaba su nombre en toda la región de Valledupar y Padilla. Difícil es, para quienes disfrutan del vallenato bailable, imaginar la revolución que introdujo Emilianito en los años 30, cuando optó por enriquecer el folclor con la crónica propia de un juglar. Las parrandas de la época eran ajenas a la danza y se reducían a escuchar, sentados en círculo, el relato de los episodios locales, con el rigor de un periodista.

Toda la gracia y picardía que singulariza el cantar vallenato fueron obra de Emiliano Zuleta, que le puso a la música vernácula un toque diferente al del porro, al de la cumbia, al de la puya y a otros sones costeños, más sentimentales que graciosos. Para tal efecto, apeló al vocabulario regional y nacional, con una riqueza comparable a la del erudito trabajo de doña Consuelo Araújo, que lleva por título Lexicón y que da a conocer, casi con un carácter arqueológico, los restos del castellano que todavía se usan en la Provincia.

Todo va en gustos y quién sabe si el vallenato abolerado, o el vallenato lírico o romántico, será el que perdure en notas tan afortunadas como las de Gustavo Gutiérrez y Hernán Urbina, autor del mejor estudio sobre la estructura de la música vallenata y sus rasgos característicos, que van camino de imponer este nuevo estilo entre los géneros del Festival, gracias no solamente a sus notas musicales, sino al acento sentimental de la letra.

Yo mismo, pese a mi ignorancia musical, he tomado partido por la inclusión del vallenato lírico, como algo distinto, digno de ser clasificado, y evocador, por cierto, de grandes difuntos, víctimas de la violencia, como fueron, casi en la adolescencia, Octavio Daza y Fredy Molina.

Diario El Tiempo. 6 de noviembre de 2005
ALFONSO LÓPEZ MICHELSEN

 

EL MAESTRO RAFAEL ESCALONA PROLOGA EL ENSAYO "LIRICA VALLENATA" DE HERNÁN URBINA JOIRO

Maestro Rafael Escalona entrañable amigo de Hernán Urbina Joiro
Maestro Rafael Escalona

Vengo de regreso por el camino ineludible de los almanaques que nos pasean por los días, los meses, los años y hasta por los siglos. Si fui bueno, fui bueno. Si fui malo, fui malo. Ustedes y la historia lo dirán. Pero el haber ido y regresado me dio algo que no me genera duda: he visto. Mejor aún, he oído, y más allá de si fui o no fui, puedo hablar de lo que me dejaron bien o mal oír, que para mí, por tratarse de vallenato, es igual a vivir o mal vivir.

Siempre me preocupé por quiénes recogerían las banderas del vallenato cuando ya no existieran Chico Bolaño, Juan Muñoz, Tobías Enrique Pumarejo, Emiliano Zuleta, Lorenzo Morales, Leandro Díaz y tantos grandes y también, ya se me estaba olvidando..., un tal Escalona.

Después de que el trompo está hecho, cualquiera lo baila y para eso sí que sobra gente; lo difícil es hacer el trompo. Varios de mis temores se cumplieron; ahora vemos bailar y cantar en cualquier esquina de Valledupar, en cualquier pueblo, bajo cualquier palo de mango, locuras de canciones que no tienen nada que ver con nuestra música. Es un lloriqueo arrancherado, que dice de todo menos de vallenato. Lo único que les falta decir, en vez del ¡Ay, hombe¡ a lo vallenato, es: ¡Ay Jalisco, no te rajes! He sido sensible y, si se quiere decir también, muy sentimental con todo esto; mucho de lo que ha pasado con nuestro folclor me duele y ha exprimido mis sentimientos, lo mismo que a la «Cacica» y a muchos, pero a muchos vallenatos. Esto lo comentábamos con ella antes de su dolorosa muerte.

Un estudioso como el doctor Hernán Urbina Joiro ha denominado fusiones a esos mamarrachos llorones que otros cantan y no dudo un segundo los fundamentos de su concepto. Paradójicamente, esas fusiones nos separan notablemente, nos distancian, folclórica y culturalmente, de lo que se reconoce aquí, en toda Colombia y en Carfarnaúm, como vallenato.

Allá por el año mil novecientos sesenta y tantos, un ilustre patriarca de Valledupar, don Evaristo Gutiérrez, me pidió que evaluara la primera canción que había hecho su hijo Gustavo Gutiérrez. Él, Gustavo, me la cantó y yo la oí. Después de oírla, le dije: «No tengo nada que corregirte. Con el tiempo, tú mismo te corregirás, aunque lo dudo, porque lo que haces lo haces muy bien». Esa canción se llama «La espina». Es como Gustavo: dulce, llena de sentimientos tiernos y bellos. Marca un estilo diferente al mío y a los vallenatos de ese entonces, y aun a los actuales. Y miren por qué se los digo: Yo para enamorar a una muchacha, para decirle que tiene los ojos bonitos, le digo: «Tienes los ojos fregadores». En cambio, el «Gustaveta» –como lo bautizó Jaime Molina– suelta unos versos largos que hacen sangrar las espinas del camino y luego las acaricia para volver a sangrar. A mí me fue bien con mi estilo; estoy seguro de que a «Tavo» también con el suyo; aunque lo domine la tristeza. Después de verte y oírte por más de 40 años, ya sé que es imposible corregirte. ¡Flaco de Oro! Que sigas cantando tan hondo, tan bello, tan triste, y tan vallenato como pocos pueden hacerlo.

Hay lágrimas que tallan como las que lloran las espermas y al rendir este homenaje a Gustavo Gutiérrez, es el momento para referirme al doctor Hernán Urbina Joiro, a quien muchos amigos y a mí nos gusta cariñosamente llamar «Nacho» Urbina, médico eminente, uno de nuestros más altos bardos vallenatos y que mucho tiene que ver y decir sobre Gustavo Gutiérrez en su lírica escuela. Lo considero como uno de los más autorizados críticos y comentaristas del vallenato actual. Él es de los que dicen que mi estilo es narrativo, crítico, y lleno de picardía, aunque a veces también me ha visto triste, quizá no advierte, como muchos, mis lágrimas secretas por tantas cosas del mundo, que me impulsaron a hacer otras cosas que después a los demás les han parecido bellas. ¡Lo que pasa es que a veces no me dio o no me da la gana de llorar cantando! con excepciones, como en el canto a Jaime Molina, con mi «Arco iris», al que Jaime le pintó en el fondo una cruz, o en «La golondrina», con la que vagué cantando desterrado por amor en La Guajira.

No me sorprendió la altísima calidad de este ensayo, Lírica Vallenata, porque sabía de quién provenía. En mi concepto, es de lo mejor que he leído sobre vallenato, tal vez al lado de la obra de Tomás Darío Gutiérrez, eminente y gran investigador vallenatólogo. Elogio la profundidad, claridad y grandeza con que el doctor «Nacho» analiza los fenómenos del vallenato de estos últimos cuarenta años; él deja muy en claro que «una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa» como dice el doctor López; por eso hay que hacer justicia histórica y folclórica a la obra de «Tavo» Gutiérrez, de Fredy Molina, «El Pibe» Durán, Octavio Daza, Rita Fernández, los Hermanos Calderón, Fernando Dangond y tantos otros grandes autores que se me pueden escapar.

Apoyo la propuesta para que se reconozca este estilo romántico como un género aparte en los concursos de las canciones inéditas. Exaltemos a ese paseo lírico como lo llama «Nacho», el de Gustavo y sus alumnos, pero no a esas fusiones que nos separan del vallenato verdadero. ¡Me parece bien lo de un quinto ritmo en las canciones inéditas! En las competencias de acordeoneros durante el Festival Vallenato, lo que se mide es la ejecución y los géneros musicales románticos no se prestan bien para eso.

Exaltemos en el concurso de compositores esas lágrimas que crean como las espermas luego de iluminar. Las otras lágrimas que se vayan al río Guatapurí y al Cesar, y de allí al mar a oxidar los barcos de otros mundos porque ya mucho han corroído el folclor vallenato. Sostengo lo que dije en el Teatro Colón en el año 1992: Las banderas del vallenato están seguras en las manos de Gustavo Gutiérrez y su buena escuela. En otras distintas: no lo sé.

Dios bendiga a «Tavo», nuestro «Flaco de Oro», a su obra y a los que lo siguen con buen corazón vallenato y Dios bendiga a la «Cacica» Consuelo, que desde el Cielo nos está mirando y los está aplaudiendo.

RAFAEL ESCALONA
Bogotá, 3 de agosto de 2003.

 

URBINA JOIRO FUE OVACIONADO EN EL HAY FESTIVAL 2009

Hernán Urbina Joiro y Juan Gossaín
Hernán Urbina Joiro y Juan Gossaín

En la sesión más concurrida del Hay Festival Cartagena 2009, en el patio del Convento Santo Domingo, Juan Gossaín y Hernán Urbina Joiro conversaron sobre Literatura y Vallenato. Entre letras recitadas y cantadas, y el ambiente mágico propio del Hay Festival, el público vibró por más de una hora en una sesión que debió ser interrumpida por los organizadores al sobrepasarse el tiempo previsto.

LÓPEZ, EL VALLENATO

Hernán Urbina Joiro y Alfonso López Michelsen
Hernán Urbina Joiro y Alfonso López Michelsen en Bogotá en 2004

 

Al final de un homenaje en Valledupar en los años 90, el doctor López afirmó que intentaba adivinar entre la multitud de mujeres vallenatas el rostro de su abuela. Su pasión por lo vallenato daba la impresión de que allí buscaba cierto remedio para esa orfandad que se advierte en su frase, orfandad que alguna vez también le atribuyó a su propio padre.

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