
En Bogotá, el 28 de marzo de 2009
La mejor parte de la vida de un hombre bueno / Sus actos pequeños, sin nombre, sin memoria, como escribiera Wordsworth, serán los más difíciles —acaso imposibles— de olvidar de Rafael Escalona, porque fue en la privanza, en su tertulia, donde encontré buena parte de las palabras definitivas de la vida. Por eso en este instante necesito decir, de nuevo tomando la voz de Wordsworth:
Mi intención, si el brazo de los poderosos fuera mío, sería devolverlo a un lugar en el que pudiera florecer de nuevo.