Crónicas

DONDE SE ENSEÑA LA CURIOSIDAD

Primera sede del Colegio Gabriela Mistral en San Juan del Cesar, Colombia.
Primera sede del Colegio Gabriela Mistral (San Juan del Cesar, Colombia).

Las reminiscencias de un colegio que se dedica a enseñar la curiosidad puede importarle poco a los líderes que apuestan al cientifismo y a ilusiones tecnológicas en sus planes educativos; líderes que parecen desechar que la calidad en educación reside en la calidad de los profesores, en los hombres y mujeres que hacen la diferencia entre un alumno con información y otro con conocimiento, en los maestros que hoy lidian con el facilismo tecnológico y la cultura audiovisual que, aún con sus favores, amenaza en diversas formas la lectura, la atención, los procesos de aprendizaje. Estas reminiscencias de un colegio de provincia están escritas para aquellos que se interesan en la noción de "humanidad" en la enseñanza,

ELADIO GIL ZAMBRANA

Eladio Gil
Eladio Gil Zambrana en su taller, en 2005

Tras revisar por 8 años cuanto documento pudiera guiarme entre las huellas dejadas por la India Catalina, en el 2005 el ensayo estaba casi logrado. Faltaba solucionar otros conflictos, fuera de la vida del personaje, pero que se preveían en el imaginario cartagenero y colombiano: ¿Por qué tantas discrepancias entre la India Catalina que ahora develaba la historia y la otra, la de las obras artísticas expuestas desde los años sesenta? ¿Con qué objeto se hicieron? ¿En qué se inspiraron sus autores? Eladio Gil Zambrana lo dejó claro desde una de sus primeras frases: «Me sacaron un papel que había mandado Héctor Lombana, y yo dije que no hacía eso, que yo era lo suficientemente escultor para modelar otra cosa»…

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HASTA SIEMPRE, CARMEN

 


María del Carmen Gómez

En realidad, se trata de un cambio de residencia. Es un hecho que cuando mueren los seres queridos no se suprimen de la existencia, permanecen en la vida diaria, con sus palabras, con sus risas, con todo lo que hicieron en medio de nosotros y, en el caso de María del Carmen Gómez, siguen presentes además con sus libros, con su obra.

DEL HOMBRE QUE PUSO A ESCRIBIR VALLENATOS A UN PUEBLO

José Parody
José Parody en su "kiosko parrandero"

 Cuando el acordeón bajaba de La Guajira a Valledupar, por San Juan pasó de largo…”, dijo Escalona para significar que la que llaman ‘Cuna de compositores’ —así bautizaron en 1978 a la tarima de San Juan del Cesar— no tuvo grandes escuelas de acordeoneros como Fonseca y Villanueva. Incluso, hay que decir que hasta hace poco más de cuatro décadas esta afamada ‘Cuna’ tampoco tuvo compositores de relevancia. Algo tuvo que suceder en San Juan del Cesar para que las cosas cambiaran tan radicalmente. 

HÉCTOR LOMBANA IN MEMORIAM


Entrevista al Maestro Lombana en 2004 (Bogotá, Colombia).

No hubiera podido anticipar de ningún modo el retumbo que tendría para mí aquél primer encuentro con el Maestro Héctor Lombana en Bogotá. Esa tarde de finales de 1997, cuando Rafael Escalona me invitó al taller que el escultor tenía cerca a Suba, apenas estaba al tanto de su monumento a los “Zapatos Viejos” y “Los Pegasos”, bronces que cualquiera que ha pisado Cartagena conoce. Lombana ya  había dejado de bromear con Escalona acerca de hacerle una estatua cuando empezó a enumerar entre sus creaciones al trofeo “India Catalina” del Festival de Cine de Cartagena y comentarnos las circunstancias que rodearon la creación del principal monumento de la ciudad. En esos instantes comenzó una historia que hasta ahora no le he encontrado final.

LA GRAN HISTORIADORA DE CARTAGENA QUIERE VOLVER

Hernán Urbina Joiro con María del Carmen Gómez en Sevilla, 2004.

Hernán Urbina Joiro con María del Carmen Gómez, en Sevilla, en 2004.

Difícil evadir aquella perturbación rumbo al hogar de María del Carmen Gómez. Un profano consiguió cita con la mujer que a sus 22 años había puesto proa entre millones de documentos del Archivo General de Indias para escribir el hasta ahora más riguroso libro sobre la época de Pedro de Heredia. No había nada que hacer. Allí, en la calle Fernando Villalón, frente al piso de la actual subdirectora del departamento de Historia de América de una Universidad que acaba de cumplir 500 años, sólo quedaba resignarse a la suerte de los condenados y luego timbrar.

LUEGO DE UNOS TRAGOS CON JUAN RULFO


Juan Rulfo

 

El 16 de mayo regresé tarde. Mi mujer preguntó:

—¿Dónde estabas?

—En el cumpleaños de Juan Rulfo —le dije.

No dijo una palabra, pero su rostro expresó algo así como: «Esa no te la creo».

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