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Diccionario de Autoridades, año de 1739.
Ya en los poemas de Berceo aparecía en lengua romance como setiembre...
Ya en los poemas de Berceo aparecía en lengua romance como setiembre y Corominas y Pascual en su Diccionario Crítico Etimológico lo reafirman, indicando que en el siglo XIII así se llamaba este mes, y que su nombre procedía de la palabra siete (septem) —era el séptimo mes en el calendario juliano— pero, que, de un momento a otro, el Diccionario de Autoridades —el primero de la Real Academia— impuso la grafía —injustificada según Corominas y Pascual— de septiembre, arguyendo que provenía de september. Ya, pues, desde la misma denominación, setiembre o septiembre entraña para muchos cierta incertidumbre: «Dejar para septiembre», indica no aprobar los exámenes de junio y ya ni hablar del «septiembre negro». En 1752, cuando el imperio Británico debió adoptar el calendario gregoriano, tuvo que seguir el 2 de septiembre de ese año con el día 14 del mismo mes, en medio de la incertidumbre general. En mi caso particular, en cambio, el 2 de septiembre siempre ha sido grato: el 2 de septiembre de 1993 me concedieron mi ciudadanía, el 2 de septiembre de 1992 gané mi primer Premio Nacional de Medicina, el 2 de septiembre de este año fui elegido miembro de la Academia de Medicina de Cartagena, en fin. Todo esto debe ser porque no soy británico. Ni académico español. Veremos en el setiembre que viene.
Cartagena de Indias. 30 de setiembre de 2009. |
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