
Tal vez, sería más preciso decir: Regresando los versos a “otras” imágenes, si reparamos en que los versos surgen de una imagen previa, surgen de eso que se visualiza en la mente, aunque eso mismo sea dominado por un olor o un sonido o una sensación. Pero el punto es que ese verso luego puede tener, incluso, para el mismo autor, nuevas lecturas —pueden leérsele otras imágenes— y ya no digamos qué cosas puede leer el público, que deconstruye el poema y lo arma como quiera en su cabeza.