AGUAS PARA VIVIR, AGUAS PARA MORIR

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La riada de Santa Teresa, de Gustave Doré

La ONU no había teminado de anunciar por completo que ya éramos 7.000 millones de habitantes en la tierra cuando la FAO advirtió que era urgente aumentar la producción agrícola mundial —en cerca de un 70%—  para asegurar en el corto y mediano plazo la alimentación de todos, además, previniendo que el agua sería el principal obstáculo, sobre todo en países subsaharianos y americanos. Leer estas noticias en una región como Colombia, que en estos momentos despedaza la lluvia, la inundación, más que una ironía, es una muestra atroz de lo paradojal que pueden volver los seres humanos a la vida humana misma.

Siempre se enseña que ¾ de la superficie del globo terrestre está cubierta por agua, pero no siempre se enseña que realmente poco más del 1% de esa masa puede ser utilizada en estos momentos por la humanidad. Y habría que agregar que con el clima errabundo que hemos forjado —más el desdén frente a los planes de infraestructura posibles y necesarios—, no se tiene en la practica mayor control sobre la mayoría de esas aguas que hoy buscan afanosamente, como “agua para vivir”, 7.000 millones de habitantes y que en cualquier momento puede tornarse en “agua para morir” para cualquiera de esos mismos 7.000 millones de hombres, mujeres y niños por el diluviar o por las sequías.

HERNÁN URBINA JOIRO
9 de noviembre de 2011. Cartagena de Indias.